Las patrañas de Sir David Attenborough

Es ciertamente lamentable que inicie la categoría de Documentales de esta página, categoría en la que por otra parte espero dejar mis impresiones sobre piezas realmente notables e importantes, con este artículo en torno a la carrera de David Attenborough en general, y al penoso documental, o reportaje, o lo que demonios sea esa producción titulada Attenborough at 90 en particular, con la que la cadena BBC celebró el 90 cumpleaños de este realizador de documentales y estrella mediática, y que se ha podido ver (más bien sufrir…) hace pocas fechas en nuestro país. Porque se trata de uno de esos programas destinados a ensalzar sin rubor y sin moral a una figura pública cuya trayectoria como divulgador naturalista a muchos (no a todos, afortunadamente) les parece tan interesante, y que me temo provoca el sonrojo de los que pensamos, en primer lugar, que programas como este son estúpidos, y en segundo lugar y más importante, que el Attenborough es un tipo muy listo y muy astuto, pero cuya labor es altamente cuestionable, por no decir deleznable.

David_Atten_-_snake-xlarge_trans++F9eWn0FooWTlmVRaIjV1Hp-fNieSRht4BZblawTKXZk.jpg

Me acuerdo perfectamente de la primera vez que vi en televisión un documental de este individuo tan risueño y encantador, en el que se encontraba rodeado de unas hormigas que, al parecer, le habrían provocado grandes dolores con sus picaduras si no hubiera estado provisto de unas botas y unos calcetines muy gruesos (al parecer, las hormigas son incapaces de trepar por la pierna de un ser humano…), y de cuando mi viejo me explicó que era el hermano, este señor, de Richard Attenborough, ése que había encarnado al Gran X, el líder de los escapistas de La gran evasión (The Great Escape, John Sturges, 1963), y que treinta años después daría vida a John Hammond en la insufrible Parque Jurásico (Jurassic Park, Steven Spielberg, 1993). Como yo no era más que un crío, me impresionó toda esa historia de las hormigas, y luego me quedé bastante alucinado con otros documentales en los que se le veía a él muy cerca de animales a menudo bastante peligrosos, jugándose la vida en su reportaje…

Pero yo solamente era un niño, impresionable y bobo. Ahora ya no lo soy. En absoluto.

El caso es que la BBC le ha dedicado este especial al hermano de Richard (que tuvo el buen gusto de morirse y así dejar de dirigir películas insoportables), uno de esos especiales que tan bien se les da a los anglosajones, ya sea a uno u otro lado del charco, en el que a un director, o a un actor, básicamente se le pone por las nubes como si hubiera inventado el cine o la televisión, y el resto de los mortales (es decir, los que no somos anglosajones) tenemos que verlo como si nos estuvieran contando una verdad incontestable. Ya se sabe: el tipo es Sir, es Príncipe de Asturias, y posee esa cualidad inherente a todo británico con dinero: una flema y una elegancia irresistibles. Pero la broma empieza desde el minuto uno de este maravilloso Attenborough at 90: tras un precioso montaje a modo de introducción vemos a un público con muchas ganas de aplaudir y bañado por una suave y aterciopelada luz púrpura (más o menos como en el Unplugged de Nirvana), y a una señora muy rubia y muy londinense que nos dice, textualmente:

Hola a todos y bienvenidos a lo que promete ser una noche muy especial. Esta noche, con ocasión de su noventa aniversario, tenemos el privilegio de celebrar la vida y la carrera de un hombre cuya pasión y conocimiento de la naturaleza ha cambiado por completo nuestra forma de ver el mundo. Tiene una habilidad extraordinaria para ayudarnos a entender nuestro planeta, y en muchas ocasiones se le ha considerado el mejor presentador de todos los tiempos. Ha quedado incluso por encima de David Beckham en una encuesta sobre los hombres más geniales del mundo. Me refiero, cómo no, al único e inimitable Sir David Attenborough.

Esto nos dice, con toda la tranquilidad del mundo, pero a mí no me ha cambiado la forma de ver el mundo el trabajo de este señor. Lo que si me ha cambiado, en realidad, es la rapidez a la hora de detectar mentiras audiovisuales. Y no contentos con eso, y como para darnos la razón a muchos, pasamos a un montaje muy emotivo con varios de los trabajos, desde hace más de medio siglo hasta la actualidad, de Sir David (quien rivaliza con Beckham en genialidad y casi en atractivo físico…), en los que le vemos al lado de un volcán en erupción, en una barca a pocos centímetros de una bandada de pájaros alzando el vuelo, tocando el piano, riendo con la reina de Inglaterra, recibiendo premios, haciendo el gilipollas con algunos negritos de África, mirando muy cerquita a una mamba verde oriental, y muchas más imágenes amenizadas con el genial Don’t Stop Me Now de Queen…Maravilloso.

Y entra en escena el susodicho, todo sonrisas y muy elegante, y nos pasamos cerca de una hora descubriendo que Sir David es probablemente el hombre más admirable de todos los tiempos, y que prácticamente inventó la televisión de no ficción, y que no ha descubierto la cura para el cáncer de páncreas y del alzhéimer de puro milagro, con la presentadora, y el público, extasiados y derretidos y a un paso de comerle la p… quiero decir, de hacerle un masaje para relajar tanto viaje a la Patagonia y a volcanes escupiendo lava. Y nos morimos de risa con esos chistes tan agudos y tan británicos (ya se sabe, los reyes de la comedia verbal), y nos toca el corazón la retahíla de recuerdos que sus amigos nos regalan. Y entonces algunos, yo por ejemplo, nos acordamos de que Sir David fue un importante ejecutivo de la BBC (responsable de programación durante veinte años, nada menos), casualmente la cadena que ahora le rinde pleitesía, y retenemos en la memoria tantas imágenes trucadas con animalitos muy bonitos.

Porque seamos serios, ya que los programas anglosajones raramente lo son: la naturaleza y los documentales en torno a ella son un gran negocio. Irse al quinto coño a fotografiar, o grabar, a especies raras, representa una importante fuente de ingresos para algunas cadenas, y de otra forma sería imposible que tuviesen lugar. Algunos, como Sir David, se han lucrado mucho con ello. Para empeorar el asunto, este sujeto sufre de una inmensa egolatría en virtud de la cual antepone su propio protagonismo, en todos y cada uno de sus reportajes (reto al lector que esté en desacuerdo conmigo a que me ponga ejemplos de lo contrario), al del tema a tratar. Y para empeorarlo todavía más, muchas de las imágenes con las que este vendedor de humo se ha hecho una estrella mediática, son absolutamente falsas, y basta un mínimo de formación en realización y fotografía para darse cuenta de ello. Dejo a un lado que la mayoría de sus trabajos son aburridos, reiterativos y de poco interés visual o ilustrativo.

article-2450381-0E9D8D2600000578-59_634x611.jpg

El documental, por su propia naturaleza, es mentiroso y falsario. Pero en el fondo busca grandes temas y tiene buenas intenciones. Ese guepardo que vemos a toda velocidad en ese plano persiguiendo al impala no es el mismo, créanme, que el que vemos a continuación, y por corte, alimentar con despojos a sus crías. Más aún falsario el programa de televisión en el que intentan convencernos de que un realizador es algo así como un mesías sin mácula. Lo increíble no es que los anglosajones es que monten espectáculos tan abyectos como éste, sino que el resto del mundo nos lo creamos. Porque es asistir a una mentira, envuelta en una patraña, en el interior de un engaño. Desde este humilde rincón declaro que muchas de las imágenes (no todas, claro…las tortugas no arrancan cabezas) de este señor cerca de una serpiente, o de una morsa luchando a muerte en un río, o en un nido en el que nace un ave a lo alto de un árbol, o paseando cerca de un volcán en erupción, o navegando cerca de una bandada de aves, son mentira, una falsedad trucada. Un chiste. Y las pocas veces que realmente ha estado sentado cerca de una cría de rinoceronte, por ejemplo, está completamente manipulado. Algunas voces dentro del Reino Unido han dicho cosas parecidas, y han sido acalladas. Por suerte o por desgracia, yo no soy nadie, y no hace falta acallarme.

La labor y la actitud de este sujeto no responde a otra cosa que la de siempre, o casi siempre, en el caso de los británicos: dar esa idea de superioridad, de control global, de imperio intocable. Lo hace de forma insuperable. Eso sí tengo que reconocérselo.

Advertisements

4 thoughts on “Las patrañas de Sir David Attenborough

  1. Un texto hecho desde la honestidad y por mas que pueda o no estar de acuerdo con ella, te has explayado de forma coherente y concisa, lo único que pueda subrayar es la parte que mencionas que tuvo un gusto de morirse, creo que sobra en el texto, y que no aporta a lo que estas criticando, ademas de que creo que no hacia falta mencionarlo,
    Sigue así Adrian, que estos escritos sirven también como catarsis tanto para ti, como para nosotros los lectores.
    Saludos desde Paraguay.
    Pd: Quería saber si analizaras The Revenant, si ya lo viste, claro esta.
    Martin.

    Like

    1. Hola, elcriterioso.

      No he visto The Revenant, aunque supongo que la veré un día de estos. Dejaré crítica en cuanto pueda, prometido.

      En cuanto a la salida de tono sobre la muerte de David Attenborough seguramente tienes razón, pero no es más que un punto de humor negro y desagradable. A fin de cuentas todos vamos a morir, y a la muerte de algunos que no hacen más que molestar con películas o novelas muy malas se le presta demasiada atención, mientras que a las del resto no se le presta ninguna. Y no era más que una forma más de mostrar mi desagrado a que el pelma de Sir Richard siga haciendo documentales hasta los 110.

      Saludo afectuoso

      Like

  2. tan intenso y expresivo como siempre Adrian,en este caso por algo que no sabia pero no me molesta demasiado. Yo he visto muchos de sus docs infinidad de veces en la tele,y si los veo ahora claro que noto el montaje,la edicion y no se que mas,pero a mi nunca me importó el en 1er lugar,y aun mas,si todo fuera verdad sería una soberana irresponsabilidad no solo por el peligro a el y a su equipo sino sobretodo a los animales.Claro,las mentiras son bobas e innecesarias,pero comparado a que dejen los animales y su ambiente en paz yo feliz(muchos directores wannabe van a lo que salga y tienen un efecto tremendo en ecosistemas)

    Pero ya que te vas a poner con documentales,tienes que hablar sobre Man on Wire mas pronto que tarde,una de las peliculas mas emocionantes que haya visto jamas,alguno de la serie 30×30 de ESPN(se que no eres fan de deportes,pero algunos son muy buenos) o hablar sobre el “true crime” gringo como Serial o Making a Murderer,mucho mas incisivos y correosos que la gran mayoria pelis de crimenes que se estrenan todos los años.

    Un saludo desde Venezuela

    Like

  3. Pues tengo muchas ganas de ver Man on Wire, porque todavía no he tenido oportunidad. Lo del “True Crime” gringo, como tú lo llamas, ya me interesa menos. Pero todo es ponerse.

    Pero bueno lo que tengo que hacer es volver a escribir que me he tomado un mes sabático muy largo.

    Gracias por leerme. Un abrazo.

    Like

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s