Black Rain (1989), de Ridley Scott

Algunos de los que me leen desde hace bastante tiempo, conocen mis pocas simpatías hacia el cine de Ridley Scott. Esto me sucede sobre todo porque se trata de un cineasta, en mi opinión, exageradamente valorado tanto por la crítica, durante un tiempo, como por el público, aún en la actualidad. Scott tiene la suerte de poseer en su filmografía dos de los filmes más emblemáticos del cine norteamericano de los últimos cuarenta años, Alien (1979) y Blade Runner (1982). La primera creo que es lo más redondo que ha dirigido hasta la fecha, mientras que la segunda, aunque impresiona con algunas de sus imágenes, nunca me ha enamorado. Pero Scott desde entonces ha gozado de un aura de culto que muy pocos nos hemos atrevido a cuestionar, mientras ha ido enlazando filmes muy comerciales de todo tipo de géneros, y pocas veces, por no decir nunca, ha vuelto a firmar un filme tan cabal y pleno como Alien.

Pero esto no significa que yo le odie, me parezca un mal director, o sufra de una locura transitoria cada vez que veo una de sus películas. Muy al contrario, me parece un director muy inteligente y con mucho talento visual que, por desgracia, ha fiscalizado la mayor parte de su obra en pos del éxito comercial y de la narrativa fácil. Finalmente, el británico no es más, ni menos ciertamente, que un artesano capaz de construir películas de género muy vistosas y con momentos imponentes, en el mejor de los casos. Pero a sus 78 años, y con el grueso de su trayectoria ya en el pasado, me parece que está claro, salvo por los fanáticos de su cine, que es un director impersonal que ha elegido con poco criterio los proyectos que le iban ofreciendo, y les ha dotado de energía visual, escaso calado intelectual, impacto poco duradero y mucha prepotencia. Su sexto largometraje, Black Rain (1989), es exactamente así, como todo su cine.

black rain poster

Pareja de polis en Osaka

Fue este un proyecto que estuvo a punto de dirigir el gran Paul Verhoeven. Desconozco (quizá algún amable comentarista con algo de tiempo me lo pueda contar) por qué finalmente cayó en manos de Scott, aunque Michael Douglas y Verhoeven pudieron finalmente trabajar juntos tres años después en la magistral Instinto Básico (Basic Instinct, 1992), y el director británico a su vez pudo narrar esta historia sobre un policía de Nueva York, que junto con su mejor amigo y compañero no tienen más remedio que viajar a Osaka cuando atrapan a un peligroso yakuza que ha perpetrado varios crímenes frente a sus propios ojos, para entregarlo a la policía japonesa. Todo saldrá mal, claro. El yakuza escapará en el aeropuerto, y la pareja de policías decidirá quedarse en Osaka para ayudar a las autoridades locales a encontrarle y apresarle de nuevo. Y ciertamente este punto de partida no está nada mal, y podría haber dado de sí una interesante reflexión sobre el choque de dos culturas antagónicas pero también complementarias.

Lamentablemente, esto no ocurre, y presenciamos un nuevo espectáculo sobre la hegemonía moral que Estados Unidos quiere establecer en la cultura y los caracteres de cualquier otro país. Basta echar un vistazo al póster que he colgado dos párrafos más arriba, y a la leyenda que lo adorna: “An American Cop in Japan. Their Country. Their Laws. Their Game. His Rules”. Que traducido viene a ser: “Un policía americano en Japón. Su país. Sus leyes. Su juego. Pero las reglas de él”. Es altamente dudoso que un policía neoyorquino pudiera ir a Osaka a imponer sus reglas, pero en cualquier caso Michael Douglas, a la sazón co-productor de la cinta, interpreta a un poli investigado por asuntos internos, ya que se sospecha que ha robado dinero sucio, y además está divorciado, y es un tipo violento, amargado y bastante acabado (y con un peinado que recuerda demasiado al Martin Riggs de Mel Gibson en Arma letal (Lethal Weapon, Donner, 1987) algo que poca gente ha detectado). Un arquetipo del género que ha derivado en tópico, pero que sospecho es el prototipo de poli oscuro aunque noble que los estadounidenses gustan todavía, y sobre todo a finales de los ochenta (y esta cinta es muy de los ochenta), pero que hoy día no se entiende que pueda ser el héroe de una historia medianamente compleja.

Douglas, con ayuda de Scott, construye este filme a su medida, como vehículo de lucimiento, pero no es creíble como tipo duro, porque es un intérprete demasiado blando (ni la sombra de lo que fue su padre), aunque una vez más merece la pena destacar que en Instinto Básico interpreta también a un poli amargado y lo hace bastante mejor que aquí. Su personaje, junto con su compañero (interpretado por un correcto Andy García), serán el punto de la vista de la historia, sobre todo una vez llegan a Osaka, y alucinan con los contrastes culturales, y con lo orgullosos, extraños y ambivalentes que son los policías japoneses. La película sube mucho de intensidad en esa descubrimiento de otra cultura, pero baja en cuanto muere asesinado el personaje de Andy García (en una escena realmente escalofriante por cierto), pues de nuevo estamos ante una historia de pareja de polis en la que uno muere y el otro actúa por venganza (¿cuántas veces habremos visto eso ya?), y no contento con eso Ridley Scott filma una de las peores escenas de su vida con Michael Douglas rumiando su dolor en un puente de Osaka, siendo recogido por el personaje de Kate Capshaw (mujer de Steven Spielberg, cuyo rol es un pegote innecesario en la historia), escena que termina con la mirada compasiva del policía japonés que les asiste (interpretado por Ken Takakura), en un ejemplo perfecto de narrativa fácil, tremendamente tópica y comercial, que hoy día provoca verguenza ajena en la percepción de cualquier cinéfilo avezado.

Sato_black_rain

Huelga decir que los elementos puramente japoneses de la historia, todos sus actores, e incluso la música “orientalizada” de un joven Hans Zimmer (que por entonces era bastante elemental en sus sonidos, pero que aquí cumple con eficacia más que rotunda), son lo más interesante y estimulante de la película. Yusaku Matsuda, que interpreta al joven aspirante a jefe yakuza (y que estaba muy enfermo de cáncer durante el rodaje, hasta el punto de que falleció antes de que se estrenase la película, que está dedicada a él), está impresionante como Sato, el villano psicópata de la función. Y Ken Takakura, también fallecido hace pocas fechas, está todavía mejor como el sub-inspector Masahiro, que ha de soportar la beligerancia inicial de Nick (Douglas) y después ha de sustituir a Charlie (García), y formar pareja con el mismo Nick para intentar detener a Sato. Takakura era muchísimo mejor actor de lo que jamás fue y será Douglas. Basta ver cualquier escena entre ellos dos, o comparar cualquier primer plano de Douglas con otro de Takakura, para constatar que estamos ante un actor, Douglas, decente, competente, inteligente y astuto, frente a otro, Takakura, que controla cada gesto, que con una mirada te dice todo, que contiene una humanidad y una belleza y una dignidad literalmente indescriptibles.

Pero esto es Hollywood, y hay que tragarse que menos mal que el policía Nick va a Osaka a descubrir que los yakuzas están en una guerra en virtud de un negocio de dinero falso, porque en caso contrario los pobres policías japoneses jamás se habrían dado cuenta. Y tenemos que tragarnos que Masahiro, que es muchísimo mejor policía que Nick, más honesto y valiente, admira a este hombre violento y oscuro y no al revés. Es de respetar, en cualquier caso, el magnífico aspecto y look visual de la película, cuya fotografía corre a cargo del excelente director de fotografía Jan de Bont (quien por cierto, una vez más vuelvo al mismo título, sería el operador de Instinto Básico, y que luego se haría director bastante mediocre de películas de acción), y obtenemos escenas tan increíbles, fotográficamente hablando, como la de la reunión de los jefes yakuza en la fundición, con posterior persecución entre camiones, una verdadera maravilla de luz y de atmósfera (porque Scott, sin duda, es un genio en la atmósfera de luces y sonidos), con final de gran fuerza dramática, y que da idea de lo que Scott sería capaz de hacer si no hiciera muchas décadas que decidió filmar películas comerciales, narrativamente fáciles, destinadas al público menos exigente.

black3

Advertisements

3 thoughts on “Black Rain (1989), de Ridley Scott

  1. Verhoeven estuvo a punto de firmar el contrato hasta que el guión de Total Recall se cruzó en su camino. Le pareció un reto mayor y más complejo. Pero se quedó con las ganas de filmar con Douglas. Que trabajaran juntos en Instinto Básico no fue una casualidad. Cuanto menos una feliz coincidencia.
    Por cierto, te sigo desde los tiempos de blog de cine. Tus textos eran, con mucho, lo único valioso que se publicaba allí. Después en tu Cuaderno Audiovisual. De vez en cuando buceo en sus archivos para volver a disfrutar de algunos de sus textos y, hace poco, descubrí uno que no era de cine (propenso por tanto a que en su día lo ignorara o simplemente lo leyera pero no le prestase atención). Me refiero al de Vampiros Emocionales. No hace tanto rompí la amistad de varios años con uno de la peor manera y aún me torturaba sintiéndome culpable. Gracias a ti he caído en la cuenta de la pesadilla de la que me ha costado salir. Mi entonces amigo es, palabra por palabra, un vampiro emocional de nivel alto. No te digo más.
    Perdona la extensión. Mi objetivo era darte las gracias.

    Like

  2. Me apunto al off topic, lo mejor de blogdecine. Se notaba que se trabajaba mucho los textos, yo sigo buscando algunas de sus críticas y ciclos allí. Parece que en este blog ha recuperado el buen hacer. De todas formas, del otro blog no puedo olvidar aquellas hilarantes crónicas sobre vecinos, viandantes y el metro de Madrid, es que no podía parar de reir. (Una pena lo de los comentarios cerrados). Y así fue como servidora, que antaño iba en metro como Pedro por su casa, se quitó la venda de los ojos. Ahora me invade una terrible sensación de agobio cuando desciendo a ese agujero infernal, donde la gente corre, empuja a otros y a ser posible cierra la puerta de salida en las mismísimas narices del prójimo. Que conste mi agradecimiento. 😛

    Like

Leave a Reply

Fill in your details below or click an icon to log in:

WordPress.com Logo

You are commenting using your WordPress.com account. Log Out / Change )

Twitter picture

You are commenting using your Twitter account. Log Out / Change )

Facebook photo

You are commenting using your Facebook account. Log Out / Change )

Google+ photo

You are commenting using your Google+ account. Log Out / Change )

Connecting to %s