Portentosos planos y secuencias

Además de críticas de cine, comentarios sobre trayectorias de directores o actores, análisis pormenorizados de títulos concretos y otros contenidos que quizá el lector pueda encontrar en otras páginas webs, o blogs, tengo la intención, entre otros proyectos, de escribir sobre planos, o secuencias, portentosos, debidamente documentados, con los que buscaré el mejor modo de mostrar al lector cuáles son mis intereses cinematográficos o audiovisuales, y de qué forma creo que un equipo de cineastas puede realmente conseguir algo magnífico, o de qué forma una película puede situarse por encima de otras.

Siempre me ha sorprendido el hecho de que cinéfilos y hasta estudiosos de cine, prefieran películas apolíneas, académicas… es decir, conservadoras, frente a propuestas en verdad dionisíacas o hasta revolucionarias. Esto se traduce, como no puede ser de otra manera, en el plano, que vendría a ser la melodía de una composición, y en la secuencia, que vendría a ser la sinfonía. Porque si en lugar de prestar atención al contenido, y al montaje, nos centramos en la composición del plano, a la forma (es decir, si accedemos a una película de forma bastante diferente a la habitual), quizá nos percatemos de que la dificultad de construir algo bello reside sobre todo en el punto de vista del autor, en algo tangible como es un plano (ya sea estático o en movimiento, y el tipo o género de película es del todo irrelevante), y aún más tangible como es una sucesión de planos.

Por supuesto que hay películas comerciales o directamente mediocres, que poseen planos, e incluso secuencias, magistrales. Merecen un respeto y una atención más allá de otra consideración estética global. También existen películas que son una sucesión casi inagotable de planos y secuencias portentosos, y ahí estaríamos, quizá, ante una obra de arte. Sin embargo, suele pasar, de forma un tanto irónica, que nos encontremos ante una obra de arte que es una sucesión de secuencias impresionantes, una película sobre la que no sepamos decidir (milagro) qué secuencia nos gusta más, y sea el tipo de película más difícil de valorar por el gran público, más acostumbrado por desgracia a algo hermoso (vistoso en lo exterior, pero carente de música interior), que a disfrutar de algo en verdad bello (es decir, quizá mucho menos hermoso en lo aparente, pero dotado de una musicalidad y altura interior casi invisibles).

Desde esta página voy a tratar de hacer justicia a muchos de esos planos y secuencias que me parecen algo portentoso. Quizá sean secuencias muy breves, o quizá planos poco habituales. Pero pienso que merece la pena, y que puede aportar cosas al lector cualificado.

 

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