Star Wars: Episodio VII -El despertar de la fuerza (2015)

Diez años después de que George Lucas cerrase “oficialmente” la saga que iniciara en 1977 con la seminal Star Wars (que luego fue rebautizada como Episode IV: A New Hope, Episodio IV: Una nueva esperanza, para diferenciarla mejor del resto de títulos), regresa esta saga ahora con George Lucas retirado y dejando el mando a J. J. Abrams, especializado, al parecer, en secuelas, o precuelas o remakes encubiertos, un director y productor muy astuto, que espera con estos nuevos títulos regresar al espíritu original de la serie, y así volver a conquistar a todos aquellos (entre los que me encuentro) que con la segunda trilogía quedamos seriamente defraudados. El resultado, me temo, está muy lejos de lo que quizá esperaban los fans, o simplemente los amantes del buen cine de aventuras, pues esta película adolece de demasiados defectos como para conseguirlo…

The Force Awakens

…Y esto sucede porque para Abrams, un creador cuestionable en lo estético, pero muy astuto en lo comercial, que es incapaz de acceder al espíritu que pretende emular…Porque en realidad todo podría funcionar con un guión mejor construido…Porque el tono de la película oscila entre el homenaje mal asimilado y la necesidad de…

Bueno, pues no puedo. Lo he intentado y es imposible. Inicio con esta película mi sección particular de Anti-Críticas, destinadas a despotricar con toda la mala hostia de que soy capaz (y soy capaz de mucha más mala hostia de la que muchos creen, incluidos algunos que me conocen) contra aquellas películas que veo y que detesto. A lo mejor estas críticas no son tan imparciales, o tan coherentes, como otras que pueda escribir, pero me da lo mismo. Además, están cargadas de tacos y esas cosas, así que a lo mejor el lector más purista no las soporta, pero qué le vamos a hacer.

Ahí vamos:

Anti-Crítica: Star Wars: Episodio VII – El despertar de la fuerza (2015) – Pero, ¿qué me estás contando, Jota Jota?

Vamos a ver… es que yo no lo entiendo. ¿No hemos sufrido lo suficiente los admiradores de la saga original desde 1999, cuando tuvo la mala idea, el George Lucas, de regresar a la saga galáctica más famosa de todos los tiempos, y la cagó hasta un punto muy difícil de describir? Es decir… o sea… ¿Por qué? Esa es la pregunta clave. El cómo y el quién son montajes para el público. ¿Por qué vamos al cine con la vana esperanza de visionar, aunque sea, un decente espectáculo de aventuras, y se nos entrega esta basura sin pies ni cabeza, que da vergüenza ajena, y que toma al espectador medio, en general, y al fan de Star Wars, en particular, por gilipollas redomado? ¿Por qué? ¿Qué les hemos hecho? ¿Por qué, sobre todo, muchos fans de la trilogía, y algunos que no lo son tanto, nos vienen vendiendo hace dos semanas que esta nueva entrega es brutal, es maravillosa, y zarandajas por el estilo, cuando se nos está vendiendo un disparate de muy seria consideración?

Definitivamente no entiendo nada. No me entiendo a mí mismo tampoco. ¿De qué me sorprendo? La Disney le ha comprado esta franquicia al Lucas de los cojones por 4.000 millones de dólares (calderilla suelta…). Es decir, la Disney… Bien. Para revivir la saga de las cenizas en las que la convirtió el Lucas de los huevos, contrataron a ese genio del Hype que es J. J. Abrams (en adelante Jota Jota, para entendernos), quien de cineasta tiene lo justito (solamente ha hecho algo interesante con Super 8 en 2011…y tampoco para echar cohetes, el resto de sus escasos créditos como director son secuelas, o precuelas, o remakes encubiertos, como el que nos ocupa…en definitiva, un tipo muy listo, que se parece a Spielberg, su gran amigo, hasta físicamente, pero mucho más joven, en su afán de ganar montañas de dinero y en su capacidad de crear falsos fenómenos audiovisuales). En definitivas cuentas, se juntan los tres cracks más grandes de la historia del cine a la hora de elaborar Hype, Marketing y humo: Disney (cuyas campañas de promoción dejan en pañales a Spielberg o a Almodóvar), Lucas (que se pasó al lado oscuro hace muchos años) y Jota Jota.

Luego me sorprendo de ir a ver una película que es deleznable. Si seré gilipollas.

the force awakens 2

La primera película de todas, la de 1977, no era más que una variación del clásico Viaje del héroe. Un viaje que en literatura y luego en cine ha sido contado miles, o quizá millones, de veces. Se trata de un cuento de hadas en el que el héroe (o la heroína, qué coño) efectuaba un viaje de conocimiento, en el que lo físico (la peripecia material) se veía confrontada o se enriquecia con lo espiritual (la peripecia interior). Este viaje a menudo era circular, es decir que concluía donde comenzaba, y lo hemos visto en infinidad de ejemplos, desde El señor de los anillos de Tolkien, hasta El día de la bestia de Álex de la Iglesia. Uno de los más hermosos fue, y sigue siendo, la tercera película como director de George Lucas. Star Wars bien podría haber sido un bodrio, pero ahora es fácil definirla como un título emblemático de su época y un hito de la historia del cine estadounidense. El talento de Lucas (ahí se le terminó, pero lo tenía, y a raudales) consiguió que esa loca historia de las galaxias funcionase. Que fuera creíble. Porque aunque hagas una película de fantasía (fantasía, no sci-fi, porque esto no era sci-fi), has de ser creíble, ya que el público no es idiota.

La siguiente película no solamente era creíble, además era quizá mejor. El imperio contraataca (The Empire Strikes Back, Irvin Kershner, 1980), conseguía el milagro de mirar de tú a tú a la primera, y en ser todavía más emocionante, más ingeniosa, en construir un universo, en profundizar en los personajes. Toda una gozada. La tercera cinta, El retorno del Jedi (Return of the Jedi, Richard Marquand, 1983) era bastante más floja, pero en comparación con lo que ha venido después… como si la hubiera dirigido John Ford. A partir de ahí, la debacle. La segunda trilogía es un mojón de dimensiones estratosféricas, pero lo que acaba de estrenarse no anda lejos. Es decir, ¿qué coño me estás contando, Jota Jota? What the hell are you telling me, Jota Jota?? Qu’est-ce que vous me dites, Jota Jota??? Sen ne, Jota Jota bana söylüyorsun???? Tú te crees que somos todos imbéciles, ¿o cómo es eso?

Yo estoy muy lejos de despreciar el cine de aventuras como un género menor, o comercial y por tanto innecesario. En realidad pienso que es un género importantísimo, que habla sobre el género humano quizá como ningún otro, con el aliciente de que puede acceder, por su misma naturaleza lúdica, a muchas más personas. Es decir, que el gran cine de aventuras me vuelve loco. Bien, esto de Star Wars Episodio VII ¿qué es? Una broma, está claro. Aventuras, ninguna. Para empezar se parte de un guión que es un sinsentido total. Aquí no hay historia, no se sabe lo que hay. Resulta (por cierto a partir de aquí Spoilers a mogollón, luego no se me cabree el personal…bueno que se cabree, total…) que Max Von Sydow (que nadie sabe quién es en la historia, yo no sé para qué llaman a esta leyenda del cine) le entrega a un piloto unos planos secretos, y como no hay forma de escapar, dicho piloto se los entrega a un droide, y todo el mundo anda persiguiendo a ese droide porque tiene la clave para encontrar a Luke Skywalker, que se ha largado de la galaxia porque su sobrino, al parecer, se volvió majara y destruyó su nuevecita academia Jedi, resultado de lo cual también su madre y su padre, Leia y Han, para más inri, se han separado y la primera es ahora general y el segundo ha vuelto a ser contrabadista (?). Pero claro, hay que meter personajes nuevos, y aparece una recolectora de chatarra llamada Rey y un desertor de los malos que ahora quiere ser bueno y que se hace llamar Finn.

Lo sé, el argumento de entrada se parece demasiado al de la primera película, pero la cosa es muchísimo peor. Ahora no se llama el Imperio, sino Primera Orden (??), y no es la Alianza Rebelde, sino La Resistencia (??). Tanto la tal Rey (interpretada por Daisy Ridley) como el piloto antes mencionado llamado Poe Dameron (al que da vida ese actor siempre interesante llamado Oscar Isaac) son los personajes más interesantes, pero están totalmente desaprovechados. Todo es un disparate que no hay por donde cogerlo, con un tono que oscila entre lo trágico, lo humorístico y lo grotesco. Se encuentran con Han Solo y Chewbacca, tiene lugar una escena de acción completamente estúpida y que nada añade, y el grupo de compañeros recala en un planeta donde, oh casualidad, se encuentra el sable de Luke (???), que no se sabe cómo, “llama” a la chica, a Rey, y tiene visiones, y un monstruito que se parece demasiado a Yoda le habla a la chica de la Fuerza (????). Y anda por ahí el malo, el chiquillo descarriado hijo de Han Solo y Leia, llamado Kylo Ren, que promete mucho, que lleva máscara también, como Vader, aunque no la necesita (?????), que al quitársela parece un adolescente pajillero con ínfulas, que se debate entre el lado oscuro y el luminoso (bueno, vale), y que cuando se reencuentra con su padre le dice que “se está desgarrando por dentro” (??????????????). Y su amo es literalmente Voldemort, y aquí todo el mundo, sin entrenamiento, sabe manejar un sable de luz, y hay una tercera Estrella de la Muerte, y no contentos con eso te ponen un holograma de la antigua al lado de la nueva que es mucho más grande, y no sabes si reír o llorar porque esto parece una jodida parodia de Star Wars.

kylo ren

En fin. Es lo que hay. Y mucha gente feliz y contenta, y la peli recaudando cientos de millones y quizá se convierta en la más taquillera de la historia. Bravo. Y hurra. Y bravo y hurra.

Yo le juro al lector por todos mis muertos que no hay ni una sola escena, ni un solo diálogo, ni una sola idea, memorable. Nada. Nada emociona. El sentido de la aventura de Jota Jota se limita a poner sables de luz, y naves y tiros y explosiones. Un aburrimiento total. Lo más divertido…ponerla a parir después.

Es justamente lo que se merece. No pierdan su tiempo. A mí no me engaña más el Jota Jota. Bastante gilipollas he sido ya.

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8 thoughts on “Star Wars: Episodio VII -El despertar de la fuerza (2015)

  1. Hola Adrián, un gusto tener nuevamente la oportunidad de leerte: se te va siguiendo la pista desde Extracine y aunque desaparezcas confío en reencontrar tus reflexiones al cabo de un rato. Enhorabuena por este nuevo espacio.
    Leí con diversión tu anti-crítica (cuán útil hubiera sido el terminajo en cierto blog de cuyo nombre no quieres acordarte y en el que el personal tenía la piel demasiado delgada cuando valorabas sus muy personales gustos) del famoso Episodio VII. Recuerdo que alguna vez dijiste que Star Wars, la “Guerra de las Galaxias” de 1977, era quizás la película más importante del cine occidental reciente; no la mejor sino la más importante por cuanto supuso para el cine como negocio e industria durante las décadas siguientes. A ese respecto, el caso de “El despertar de la Fuerza” es elocuente del estado actual de la industria. En 1977, Star Wars era todo menos un filme comercial: de hecho era un filme arriesgado por el que nadie apostaba un quinto y que salió adelante a partir, como dices, de la pura aventura y de la pura fuerza de sus imágenes, por muy manido que fuera su tema. En 2015, si ha habido una película de riesgo cero, esa fue Star Wars VII: no son sino dos horas quince minutos de “fan service” puro, sin coherencia narrativa, nomás porque sí, o mejor, porque para eso compró Disney los derechos: para ostentarlos como las actrices que presumen un collar obscenamente lujoso en la alfombra roja y se embolsan un generoso patrocinio. La gula de Abrams por citar la trilogía original contrastan feamente frente a la sutileza y amor por el cine y la aventura con los que el primer Lucas cuajaba sus múltiples referentes en “Star Wars” (en donde coexisten coherentemente, como si tal cosa, Kurosawa, la caballería andante, el cowboy cínico, Flash Gordon) y casi hace perdonar la autocomplacencia del Lucas de fin de siglo, quien, pese a sus pretensiones autorales exageradas (“Mis películas riman las unas con las otras”), al menos utilizaba la autocita como un recurso creativo con el que intentar esconder sus carencias de guión.
    De hecho, lo que son las cosas, la segunda trilogía, con sus numerosos defectos, casi sale ganando de la comparación con “EDDLF”: pese a su patética dirección de actores y sus diálogos confusos y grandilocuentes (cuánto ganó la saga cuando Lucas subarrendó los guiones a escritores más aptos para lo emocional) al menos le queda el consuelo de haberse atrevido a proponer una historia visual y argumentativamente más original, unas escenas de acción mil veces mejor dirigidas que en “EDDLF” y una reflexión (sumamente deslucida, sí, pero presente) sobre el deterioro acelerado de una ilusión democrática cuya destrucción final termina por engendrar uno de los mayores íconos totalitarios que Hollywood haya mostrado: Vader. En “EDDLF” ¿cuál es el espacio para la reflexión más nimia en medio de toda esa confusión hilarante entre “Resistencia”, “República”, “Primera Orden”?
    Pero bueno, el tiempo pondrá todo en su lugar y en unas décadas, del mismo modo en que se mencionará son sorna el onanismo pornográfico al que la Disney condujo a Star Wars (en aras de no alienarse los millones que le aportarán esos mismos fans que tanto han criticado a Lucas en esa opinocracia que llamamos redes sociales y que ahora saludan el episodio VII como la segunda venida de Cristo), se glosará la sinceridad y frescura del IV y la profundidad y fascinación por el mal de la V. Lo demás será lo de menos.
    Pues disculpa la parrafada. Reitero el gusto de leerte.

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    1. Hola Guillermo, muchas gracias por tu excelente comentario.

      En efecto, con sus muchísimos defectos, la segunda trilogía todavía era Star Wars, y esto nuevo pues no se sabe lo que es, o quizá sí. Un bodrio hecho para los fans, como mucho cine que viene de Hollywood, destinado a despertar no se sabe qué nostalgias…

      Claro que me acuerdo del nombre de ese blog, se llama blogdecine, aunque bien podría llamarse blogdemierda, y tuve la desgracia de conocer allí a algunos impresentables que se las daban de críticos, y cuya única vocación es establecer cuánto saben sobre este medio, mientras escribían, y escriben, para desgracia de los internautas, con la habilidad de un chaval semi-analfabeto, sin conocer no solamente el significado de muchos conceptos cinematográficos, sino también el significado de muchas palabras. Ahí tuve la mala suerte de entender que muchos lectores no son sino fascistas declarados a los que no se les puede llevar la contraria.

      Nada que oponer a tu “parrafada”. Es más, invito a cualquier lector/comentarista a dejar aquí sus parrafadas sobre sus gustos, y también a argumentar sus razones si están en desacuerdo con las mías, siempre desde el respeto y el buen rollo.

      Un abrazo amigo.

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  2. Hola de nuevo,

    Celebro tu invitación expresa y el hecho mismo de encontrar en este sitio el espacio de comentarios, tanto como lamenté en su momento que no lo hubiera en el Cuaderno Audiovisual (aunque, naturalmente, quién mejor que el autor sabe cuándo sí o cuándo no abre la puerta de su blog). Ojalá que los lectores del sitio te tomen la palabra y correspondan al buen rollo y el respeto indispensables para que el blog pueda vivir también del debate serio y la reflexión argumentada.

    Retomo lo que mencionas sobre la nostalgia porque me parece que es el quid de la cuestión y porque me recuerda algo que leí justo esta mañana, por pura casualidad y por motivos de trabajo, y que me permito evocar porque, a mi modo de ver las cosas, permite continuar dilucidando la cosa (disculpen la pedantería de citar como si tal lecturas áridas de posmodernismo, pero vale la pena):

    La lectura de marras cita el libro de un cierto F. Jameson con el sugestivo título de “El Posmodernismo o la lógica cultural del capitalismo tardío”. Este autor está persuadido de que la crisis del Sujeto (que en el arte significa crisis del estilo personal, y cuando leo esto es imposible no pensar por ejemplo en J.J. Abrams que gusta de jugar a imitar a Spielberg y Lucas) habría provocado que los productores de cultura ya no tienen otro lugar al que volverse que no sea el pasado. Pero ese pasado no está concebido desde un interés histórico sino desde una mera acumulación de imágenes, incluso de clichés, de estereotipos… La producción de cultura hoy en día partiría pues de la rapiña de los estilos del pasado. La moda retro o la nostalgia, como la llama Jameson, es la manifestación precisa “ominipresente, omnívora y casi libidinosa” (y el adjetivo le queda muy bien al episodio VII) de esa actitud. Esa moda retro es incapaz de representar el pasado histórico, lo único que puede representar es un estereotipo pop del pasado, un simulacro de un pasado que queda fuera de nuestro alcance.

    Si tiramos el hilo y lo llevamos al caso de Star Wars la conclusión es fácil: simplemente llevados por asegurar la ganancia, los responsables de la película no buscaron representar el espíritu auténtico de aventura de 1977 sino adecuarse con la imagen mental o estereotipo que los fans nostálgicos tienen de la película hoy en día, esto hasta en los detalles más nimios: si Lucas ha provocado la ira de los nostálgicos con sus efectos, filmación y edición digitales, filmemos en película, hagamos las criaturas con látex y stop-motion y, sobre todo, publicitémoslo, creemos hype alrededor o, como se dice propiamente en la jerga neoliberal, especulemos sobre la nostalgia del fan, que sepa que ahora todo va a ser como antes… siempre y cuando pague. En fin.

    Abrazo de vuelta

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  3. Hola otra vez.

    Muy interesante tu comentario, la verdad. Y muy pertinente, dado el estado de cosas. Tanto en cine, como en literatura y música, los tres artes “narrativos” por excelencia, lamentablemente ocurre exactamente eso: la imitación de un pasado para gusto de los espectadores más superficiales, que quieren recobrar un tiempo que jamás volverá. Pero no se recrea ese pasado con inteligencia y con personalidad, sino anulando la personalidad. Tanto de los creadores del material narrativo, como del espectador.

    Una lástima.

    Saludos.

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  4. “Lucas (que se pasó al lado oscuro hace muchos años)… ” esa sola sentencia vale tu crítica 👍.

    Pero atendiendo al fondo, en realidad tus ideas ilustran a la perfección la tomada de pelo que es esta aberración .
    Normalmente para quienes damos el beneficio de la duda a películas de este género, nos volvemos bastante flexibles y en esa dinámica permisiva incluso llegamos a caer en el engaño de que muchas creaciones son buenas. Sin embargo, los que hemos visto las presentaciones anteriores de Star Wars, nos salta a la vista (sin remedio) el insulto a la inteligencia y a la lógica misma de la historia.. Pero lo peor: el majadero asomo del capitalismo salvaje sin recato alguno, es decir, enjaretarte una porquería para que la consumas junto con toda la venta que implica.
    Es tanto el cinismo, que te dan una cubeta de mierda para que la comas y pagues por ella porque ahi está el fondo del asunto: sobre explotar una historia que acabó hace tiempo, en aras del dinero a lo grande.

    Tan aberrante como la “entrevista” de Penn al Chapo, (sinergia de inmoralidades), en donde uno ni es periodista y el otro no es héroe .

    Aprovecho para desearte suerte (que en tu caso no es tan necesaria) en este nuevo proyecto. Muchos necesitan de tu trabajo. Me incluyo. Saludos desde México

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    1. Gracias por tu comentario, Ernesto. Lo suyo, supongo, es no otorgar el beneficio de la duda absolutamente a nadie.

      Por cierto, no entiendo la referencia al lamentable episodio de Sean Penn, aunque estoy de acuerdo contigo, últimamente suceden demasiadas cosas aberrantes.

      Saludos desde España

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      1. Perdón , posiblemente no me explique bien, la referencia a Penn solo para fue ilustrar a lo que se llega con tal de sobre explotar historias con burdos disfraces artísticos tal y como sucede con lo último de Star Wars.

        Buen fin !

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